Guantes de conducir, larga vida a los clásicos
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GLOVE MAGAZINE

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Si alguna vez te has preguntado por qué el compartimento que los coches tienen para guardar cosas en el lado del copiloto se llama guantera, la respuesta es simple: hace un siglo, la mayoría de conductores llevaban guantes. Te contamos el curioso origen de los guantes de conducir, un complemento que con los años pasó a ser un signo de estatus y que sigue siendo hoy sinónimo de confort y elegancia al volante. Quien los prueba ya no quiere volver a conducir sin ellos, pero cada vez están más presentes en el streetstyle. Ponte un par de ellos y verás como tu look sube de nivel…

Durante la pandemia fue habitual ver a conductores con guantes desechables como medida de prevención pero, ¿de dónde viene el uso de guantes al volante? Nada que ver con el que se le dio para plantarle cara al virus. Fueron las características de los primeros automóviles las que los hicieron muy necesarios.

Una necesidad al volante

Entre los coches de hoy en día y los de finales del siglo XIX y principios del XX hay un abismo. No solo en diseño, sino también en su propia ingeniería.

Los primeros vehículos que salieron al mercado funcionaban con motores a vapor, similares a los de las locomotoras de tren. Necesitaban, por tanto, una caldera para funcionar, y esa caldera generaba mucho calor hacia el interior del habitáculo. El calor que emanaba calentaba incluso los asientos y el volante, de modo que los conductores empezaron a usar guantes de cuero como protección para evitar quemaduras.  

Poco a poco la industria automovilística fue evolucionando y los vehículos a vapor se fueron sustituyendo por otros que funcionaban con motores de combustión interna. Eso consiguió que ya no emanaran tanto calor, pero aun así los guantes continuaron siendo muy útiles por otros motivos. El principal era lo que, por aquel entonces, suponía conducir con volantes de madera. Complicado tanto en invierno como en verano: con el calor, las manos sudaban y resultaba resbaladizo; con el frío y la condición poco estanca de los vehículos, las manos se quedaban ‘congeladas’. Así es como el uso de los guantes de conducir se fue extendiendo, hasta tal punto que dio nombre a lo que empezó a llamarse guantera, algo que en un principio no fue otra cosa que el espacio para guardarlos.

Pero de nuevo la evolución automovilística dio otro paso adelante y nuevos materiales, como el plástico, el cuero e incluso algunos metales, fueron sustituyendo a la madera. En definitiva, se aplicaron al volante nuevos revestimientos para dotarlo de más estética, agarre y ergonomía. Hasta tal punto, que empezó a considerarse como un elemento decorativo del vehículo. Los remates a juego con el tapizado y los nuevos acabados fueron llevando los coches al terreno de las tendencias de moda.

Los vehículos particulares ya no eran solo un medio de transporte, sino una prolongación del estilo de vida y de la personalidad de cada cual. Y ahí, en ese marco, es en el que los guantes de conducir han sobrevivido y, relacionados con el estilo y el confort, viven hoy su nueva Edad de Oro. 

 El buen gusto está servido

Cuando la tecnología hizo que los guantes de conducir ya no fueran de uso imprescindible, algo a lo que también contribuyó la dirección asistida, los fabricantes empezaron a darle una vuelta de tuerca al asunto para orientarse a otros objetivos: crear diseños atractivos para seguir conquistando a los conductores y mantener la preferencia por usarlos.

De este modo, los guantes de conducir se convirtieron en un signo de distinción en su sentido más literal, porque había quien seguía poniéndose guantes para conducir y quien no. Por lo general, las clases más acomodadas fueron las que en mayor medida los continuaron usando, de modo que los guantes de conducir pasaron a ser sinónimo de estatus.

Una gran experiencia de conducción

Convertidos con el tiempo en complementos alejados de la utilidad que tuvieron en su origen, los guantes de conducir siguen siendo hoy la preferencia de muchos amantes del motor. Y es que la sensación de conducir llevando unos suaves guantes de cuero lleva la experiencia de conducción a otro nivel. Lo dice todo piloto profesional: el agarre que proporcionan y su sensación de confort elevan la experiencia al volante.

Y luego, ya sí, entraría el encanto de su estética, generalmente inspirada en las carreras de los años 50-60. Así es como los guantes de conducir siguen conquistando en nuestro tiempo. No solo a los amantes de los coches clásicos, sino a todo aquel con pasión por la conducción y/o con gusto por marcar estilo, incluso al volante. Aunque, dicho sea de paso, los guantes de conducir han traspasado ya los límites de su uso para el manejo de coches y motos. Hace ya años que conquistaron el lifestyle con propuestas súper atractivas.

Ya no se trata de parecer que conduces como si protagonizaras ‘Drive’, sino de disfrutar de cada trayecto o de complementar tu outfit de la mano de un icono de la época dorada del automovilismo. Los guantes de conducir ya no son necesarios, no, pero sigue siendo un elegante y confortable placer llevarlos. Larga vida a los clásicos.

“Los guantes de conducir han traspasado ya los límites de su uso al volante y hace años que conquistan el lifestyle con atractivas propuestas

Guantes de conducir cafe leather

Fotos, cortesía de Café Leather. Descubre nuestra selección de guantes de conducción

¿Te pueden multar por conducir con guantes?

La Dirección General de Tráfico, DGT, no prohibe expresamente el uso de guantes al volante ni el Reglamento General de Circulación señala que llevarlos sea sancionable. Lo que sí puede ser motivo de multa es conducir con guantes que puedan dificultar la capacidad de maniobra o ser resbaladizos. Por ejemplo, conducir con unos guantes de esquiar o con guantes de lana. 

Lo que un agente de tráfico evaluará si te ve conduciendo con guantes es si dichos guantes comprometen la seguridad de la conducción, cosa que no pasa con los guantes de conducir de cuero diseñados para ese fin. Por su diseño y tipo de piel, lo que hacen justamente ese tipo de guantes es mejorar el agarre al volante, asegurando además el manejo de todas las funciones del vehículo. Conducir tu coche con guantes no es, por tanto, una infracción. 

Nuevas normas para los motoristas

Al respecto de los guantes de moto, la alta siniestralidad vial registrada en 2023, año en el que los fallecimientos de motoristas en carretera aumentaron un 19%, ha llevado a la DGT a endurecer las normas y a anunciar que en 2024 obligará a los motoristas a utilizar casco integral (adiós a los cascos de tipo abierto) y guantes homologados, pero únicamente cuando conduzcan por carretera. En vías urbanas, seguirás siendo libre de llevar los guantes que prefieras.

La norma a la que nos referimos aún no ha entrado en vigor. El Ministerio del Interior tiene como objetivo que pueda aplicarse a lo largo del presente año, pero para ello hay que modificar el Reglamento General de Conductores, por lo que se prevé que pueda demorarse. De todas maneras, aplicar el sentido común y salir a la carretera correctamente equipado es la mejor apuesta en seguridad. Independientemente de la obligatoriedad. Independientemente de que ello pueda costarnos o no una multa. 

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