¿Segundo look nupcial? Apuesta todo al guante
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GLOVE MAGAZINE

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Inspírate en los guantes que te proponemos. La opción más sencilla, práctica y económica de sorprender con un cambio de estilismo el día de tu boda. Olvídate de aparatosos cambios de vestido y de transportar prendas voluminosas. Tu cambio de outfit cabe en una caja de 50 x 20cm. 

 Los weeding planners llevan diciéndolo mucho tiempo: en las bodas de hoy en día el reto es sorprender a los invitados y, en ese cometido, entran no solo actividades y detalles diversos, sino también y de manera muy importante los estilismos. 

Y el tema tiene su complejidad porque, como todos hemos asistido ya a infinidad de casamientos y hemos visto vestidos de novia a cientos, conseguir impactar es cada vez más difícil. Por eso, los cambios de look nupcial se imponen como manera de refrescar la imagen que proyectamos. Lucir un segundo vestido el día de la boda es una tendencia que se viene abriendo camino desde hace unos años, pero… ¡qué agotamiento!: doble estilismo completo, plantearnos si quedará bien con nuestro peinado, con los zapatos… Doble lío. Entonces… ¿Y si no fuera necesario cambiar de vestido para mostrar un look totalmente distinto y sorprendente? 

El guante es la clave

Efectivamente. Los guantes de ópera y/o de ceremonia tienen el poder de conseguir que parezcas otra, renovando tu estilismo en un plis plas. Atrévete a ponerte un guante con una largada por encima del codo, de fino encaje, de satén, de seda o de tul y verás como más de un@ se queda boquiabiert@, incluida tu pareja. 

Son elegantes a más no poder, a la par que todo lo desenfadados y sensuales que quieras. Elije el diseño que mejor se adapte a tu personalidad, ponle actitud y lúcelos con naturalidad. Verás como triunfas. 

Deslumbrar abriendo el baile

Una vez tomada la decisión, la segunda cuestión es cuándo ponérselos. Aquí las preferencias personales y el tipo de boda son las que deberían marcar el momento más adecuado, pero desde RITAGLOVES te sugerimos dos. 

El primero sería para hacer una entrada de impacto al llegar al restaurante después de la ceremonia. Un momento en el que, sin que nadie se haya recuperado aún de lo guapa que estabas en el momento del sí quiero, puedes volver a sorprender. 

Al llegar te reencontrarás con tus invitados de una manera ya más informal y harás los primeros brindis… Por eso nos parece un momento ideal para presumir de guantes. Aunque ten en cuenta, eso sí, que durante el cóctel de bienvenida y el banquete, por protocolo deberás retirarlos. O bien llevar un modelo ‘mousquetaire’, que permite dejar la mano libre manteniendo el brazo elegantemente enguantado. 

El segundo, y nuestro preferido, es en el momento de abrir el baile. Dará igual si os movéis con mayor o menor soltura o si seguís bien o mal el ritmo del vals: todos se fijarán en lo espectacular que estás con los guantes de ceremonia que de repente has incorporado a tu estilismo. Si no, haz la prueba…

Además, la recta final de la celebración es la más desenfadada, por lo que lucir unos guantes de este tipo, siempre sensuales, te dará mucho juego ¿O acaso no recuerdas el baile de Rita Hayworth en “Gilda”?

Dale un giro al guión y, en lugar de cambiar de vestido, ponte unos guantes. Y si eres de las que tiene claro que te apetece cambiar de vestido, ten en cuenta igualmente que un par de guantes de ceremonia pueden darte el toque espectacular que buscas. 

Y ojo que para la noche de bodas también tienen su punto 😉

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